Ya estoy en Argentina. Mi viaje ha sido toda una odisea, como me suele pasar, pero he llegado sano y salvo a la ciudad de Santa Fe. En el avión bien, pero el viaje un poco pesado, 11 horas y media, y por la noche. Yo esperaba dormir, pero tengo la sensación de que no dormí mucho. Además, estaba rodeado de niños que lloraban cada dos por tres, así que me vinieron muy bien los tapones y el antifaz. No me tocó ventanilla, así que Félix no puede ver BA con el río desde el aire, a ver si puedo a la vuelta. Y bueno, menudo compañero de asiento me tocó: un argentino viejuno, pequeñez, borde que se creia fashion. Sólo hacía que quejarse por todo, así que prácticamente no hablamos. Quizá por eso se me hizo un poco más aburrido el viaje. Una vez que llegué al aeropuerto recogí el equipaje y me fui a cambiar los euros. Después tenía que ir a la estación de autobuses así que me saqué un billete en una empresa de ‘remises’, y aquí fue cuando me di cuenta que, argentinos y españoles, aunque hablamos el mismo idioma, no nos entendemos. Un remis es un autobús o coche que hace el recorrido que tu quieras. Me costó el billete 45 peses. El remís este nos llevó hasta la central de la empresa de remises y, alli, nos hicieron bajar y montarnos en una furgoneta para llevarnos a la estación de autobuses (en argentino, ómnibus) que estaba, al cruzar una avenida!!!!! En fin, que una forma de perder el tiempo. Ah! Y los argentinos son mas lentorros….. Ya en la estacion de ómnibus compré un billete para Santa Fe. Menuda odisea en el ómnibus, pero ese viaje da para todo un capítulo. El paisaje es toda una llanura que no tiene fin, todo muy plano, me recordaba a
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